Cómo reaccionar y aprender de tus errores en el trabajo

Actualizado el 19 de diciembre de 2022

Nadie desea cometer errores en el trabajo, sin embargo, cuando suceden y eres capaz de abordarlos con sabiduría te pueden dejar un gran aprendizaje. Cometer un error te obliga a buscar alternativas creativas para resolverlos. También es una valiosa oportunidad para demostrar tus habilidades de liderazgo. En este artículo te ayudamos a ver los errores desde otra perspectiva; a enfrentarlos de forma positiva y obtener de ellos el mayor provecho.
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Qué significa aceptar los errores y aprender de ellos

Equivocarse es parte de la naturaleza humana. Por supuesto, esto incluye cometer errores durante tus actividades laborales, por ejemplo, al capturar mal cierta información, olvidar una tarea, llegar tarde a una cita o reaccionar de manera brusca ante un cliente, con consecuencias de pequeñas a muy graves, tanto para ti como para la empresa. En estos casos es importante, en primer lugar, aceptar que te equivocaste; en segundo lugar, reaccionar de manera inteligente, esto es, manteniendo la calma, informando a la empresa, aplicando la inteligencia emocional y pensando con la cabeza fría en busca de soluciones. Una vez que hayas hecho lo necesario para resolver el problema o aminorar los daños, es momento de meditar sobre lo aprendido.

Importancia de aceptar los errores en el trabajo

Los valores éticos son importantes en el trabajo. Cuando una persona se equivoca es muy probable que alguien más ya lo haya notado o lo descubra tarde o temprano. Por lo tanto, es una mala idea que cuando cometas un error en el trabajo trates de ocultarlo o culpar a alguien más. Al aceptar una equivocación estarás demostrando una gran integridad, honestidad y valor. Aprender a admitir tus errores es esencial en el desarrollo de la personalidad y para la proyección de la buena imagen profesional. Otras importantes ventajas que traerá a tu vida son:
  • Te salva de la culpa. Pareciera que ocultar un error es más cómodo que aceptarlo, sin embargo, al mentir siempre queda la sensación de culpa. Con el tiempo, sentirte culpable daña tu estabilidad emocional.
  • No necesitas ocultar una mentira. Al admitir tus errores no tienes nada que ocultar. No admitir lo que has hecho generalmente te obliga a decir más mentiras para sostener tu historia inicial.
  • Te permite seguir adelante. Arrastrar una culpa pasada frena tu avance y la culpa te acompaña a donde vayas. Por el contrario, aceptar tu error te libera.
  • Mejora la opinión que los demás tienen de ti. Aceptar tus errores demuestra valor y madurez. Una vez la crisis por las consecuencias de tu falta quedan atrás, serás una persona confiable y honesta ante los ojos de los demás.

Cómo reaccionar cuando cometes un error en el trabajo

Como ya lo mencionamos, errar es humano y nadie lo hace de manera intencional; tal vez es consecuencia de un descuido o falta de pericia. Eso es lo interesante de los errores: te permiten aprender y crecer. Transforma las debilidades en fortalezas. Si no sabes cómo actuar después de cometer un error, puedes seguir estos consejos:
  1. Informa a tus superiores lo antes posible. Lo mejor que puedes hacer para no permitir que un error escale es informar cuanto antes a tu gerente. Esto le permitirá conocer la historia de primera mano y el contexto real de cómo sucedieron las cosas. Esto siempre será mejor a que se entere por boca de un tercero con una historia distorsionada.
  2. Asume tu responsabilidad y reitera tu buena voluntad. Evita culpar a las circunstancias o a alguien más. Acepta que lo que sucedió se debió a alguna distracción o falta de tu parte. Tampoco se trata de informar sobre el error, asumir humildemente tu culpa y luego dejar que los demás se hagan cargo; hazle saber a tus superiores que estás en la mejor disposición de hacer todo lo posible por resarcir el daño.
  3. Piensa en una solución. Aceptar tu culpa te liberará de un gran peso, ahora es momento de pensar en soluciones, proponerlas y llevarlas a cabo lo antes posible.
  4. Trata de recuperar la confianza de tu equipo. Si encuentras junto con tu equipo una solución y te esfuerzas por reparar o reducir los daños, es probable que esto pronto se olvide y todo vuelva a la normalidad en el trabajo. Recupera la confianza de los demás demostrando que se trató de un caso aislado, que aprendiste de tu error y de ahora en adelante tomarás tus precauciones para que aquello no vuelva a ocurrir.
  5. Analiza tu error. Tómate el tiempo para analizar el contexto previo a que se diera el error, qué lo desencadenó, cómo fue la sucesión de eventos y qué pudo haberlo evitado. Evalúa si tu manera de reaccionar fue la más adecuada o si podrías haberlo hecho de manera distinta. Comparte tu experiencia con los demás para evitar que vuelva a suceder y mejorar el rendimiento laboral.

Cómo aprender de tus errores

Después de cometer un error se tiene una oportunidad única de aprendizaje. Esto elimina el miedo de volver a cometerlo y de perder la confianza de los demás.

Replantea tu error

La manera como ves tus errores determina la forma como reaccionas ante ellos. Trata de no ver tus fallas como algo totalmente negativo; por supuesto que es una situación incómoda, pero de nada sirve castigarte. Lo más conveniente es observarlo como una oportunidad de aprender. Adoptar una mentalidad de crecimiento te ayudará a ver los errores como una oportunidad de probarte a ti mismo que eres capaz de no volver a cometer la misma falla, y en el remoto caso de que suceda, serás lo suficientemente hábil para actuar antes de que cause algún daño.

Pon en práctica las lecciones aprendidas

Debes poner atención al volver a la rutina y a las situaciones que desencadenaron el problema. Un profundo análisis de la situación debe tener como resultado encontrar la manera de evitar cometer el mismo error u otros errores similares. Identifica las habilidades, actitudes, conocimientos, recursos o herramientas que pueden ayudarte. Las fallas bien estudiadas permiten desarrollar mejores prácticas laborales.Una vez que sepas exactamente lo que debes hacer, necesitarás de motivación y disciplina para cambiar tus hábitos y los de tu equipo. Recuerda que las soluciones rápidas no siempre son las más efectivas. Tal vez las acciones que implementes tengan resultados a largo plazo, el secreto es ser constante.

No dejes que tus errores te definan

Si fallas, no te menosprecies ni sientas que has fracasado; aprende a reírte de los errores y trabajar duro para corregirlos. Sé resiliente, recuerda que las personas exitosas suelen tener muchas historias de cómo sus fracasos los llevaron a aprender lo que saben ahora y les ayudaron a llegar al lugar en el que están. Relacionado:
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