Cómo desarrollar las habilidades para la toma de decisiones

Actualizado el 12 de octubre de 2022

Decisiones, decisiones. Parece que todo en la vida se limita a nuestra habilidad para la toma de decisiones y, es que, es un proceso que puede cambiar el curso de nuestro futuro o el de nuestro negocio. Pero ¿qué es exactamente la habilidad para tomar decisiones?, y ¿cómo podemos desarrollarla? A continuación, te contamos cuáles son los detalles del proceso que debes considerar a la hora de tomar una decisión, cómo puedes desarrollar tus habilidades para ello y cómo incluir esta aptitud en tu CV.

Qué es la toma de decisiones

¿Carne o pescado? ¿Los pantalones azules o los marrones? Todos los días tomamos pequeñas decisiones que hemos incorporado a nuestra rutina y que, por lo general, realizamos de forma automática. Otras decisiones, sin embargo, son algo más trascendentales y suelen requerir un proceso mucho más elaborado.

Para tomar estas últimas, necesitamos ser capaces de analizar la situación y evaluar las posibles consecuencias de nuestras decisiones. Para ello, es vital tener a nuestro alcance toda la información posible. Normalmente, los factores que desencadenarán una mala decisión son la escasez de información, la falta de tiempo para valorar todas las opciones, y nuestros propios prejuicios o emociones.

Proceso para la toma de decisiones

A continuación, explicamos el proceso a la hora de tomar decisiones paso a paso, para poder hacerlo de la manera más acertada posible:

1. Identificar el problema

El primer paso a la hora de tomar una decisión es identificarla. Es recomendable que establezcas los objetivos que pretendes alcanzar mediante la toma de esta decisión. Trata de definir claramente cuál es tu problema y determinar la naturaleza de la decisión que debes tomar. Esto te ayudará a tener tus objetivos más claros a la hora de establecer los pasos siguientes.

2. Analizar el problema o decisión a tomar

Este es un paso difícil, ya que, muy a menudo, es difícil desligarse de un problema para verlo de manera objetiva. Sin embargo, esa es la actitud más acertada a adoptar para poder resolver un problema o tomar una decisión. Pon sobre la mesa todo aquello que sea importante respecto a tu problema y trata de verlo desde el punto de vista de alguien que no esté involucrado en la decisión en sí.

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3. Recopilar información relevante

Después de haber analizado nuestro problema, debemos recabar toda la información posible que nos ayude a tomar una decisión de manera objetiva. Elaborar una lista con los elementos que vamos a necesitar puede resultar útil en este paso. Debemos tener en cuenta que es importante desechar toda aquella información que no resulte relevante, ya que puede afectar de manera negativa a nuestro resultado.

También es importante clasificar la información entre elementos internos, es decir, aquellos que podremos obtener mediante una autoevaluación; y elementos externos, aquellos que encontraremos en línea, en libros o mediante la opinión de otras personas o fuentes.

4. Generar alternativas

Esta es la fase en la que analizaremos todas las posibilidades disponibles para tomar nuestra decisión. Es importante que las alternativas que generemos sean realistas, y que nos permitan cumplir los objetivos que hemos identificado en el primer paso.

Las habilidades para la resolución de problemas nos pueden resultar útiles a la hora de generar alternativas. Una lluvia de ideas, por ejemplo, puede ser ventajosa en este paso. Además, es importante que tengamos en cuenta que cuantas más personas participen en este proceso, más alternativas generaremos; esto nos ayudará también a considerar otros aspectos para definir más opciones.

5. Sopesar las consecuencias de las posibles alternativas

La existencia de consecuencias es, posiblemente, lo que hace que algunas decisiones sean tan difíciles de tomar. Si no existieran las consecuencias, la gente tomaría decisiones sin ton ni son. Es importante que sepamos valorar los posibles efectos que generarán las diferentes alternativas que hayamos desarrollado en el paso anterior. Esto nos ayudará a la hora de tomar la decisión adecuada.

6. Elegir entre las alternativas

Una vez sopesadas todas las consecuencias, es hora de elegir la alternativa que se ajuste mejor a tus necesidades. También puedes combinar más de una alternativa, si es posible, para crear una que sea más eficiente.

7. Pasar a la acción y llevar la alternativa elegida a cabo

El proceso no nos servirá de nada si no ponemos lo aprendido en práctica. En este paso, es hora de pasar a la acción y llevar a cabo la alternativa que hemos elegido. Si hay alguien involucrado en este paso, por ejemplo, si estamos hablando de una decisión empresarial que afectará a tus compañeros de trabajo o equipo, es importante que comuniques la decisión y ofrezcas toda la información disponible respecto a la misma. La gente tiende a apoyar las decisiones tomadas por otras personas de mejor manera si obtienen todos los datos necesarios respecto a la misma.

8. Revisar la decisión y las consecuencias reales de la decisión tomada

Tras un tiempo prudencial, no está de más evaluar los resultados y las consecuencias desencadenadas por la decisión que hemos tomado. En ocasiones, no es posible volver atrás, pero, siempre y cuando lo sea, debemos recordar que rectificar es de sabios. En caso de que nuestra decisión no se ajuste a nuestras expectativas o no haya satisfecho la necesidad que queríamos cubrir, es importante que repitamos el proceso.

Este paso es tan importante como el de tomar la decisión en sí, ya que la práctica nos ayudará a corregir o mejorar el proceso y a tomar mejores decisiones para el futuro. Asimismo, en caso de que no podamos rectificar, es importante recordar que tomamos nuestras decisiones con los medios e información que tenemos a nuestro alcance en un momento determinado. Hacemos lo que podemos con lo que tenemos. Así que no se trata de lamentarse o arrepentirse de las decisiones tomadas en el pasado que no se pudieron modificar, sino de aprender de ellas.

Cómo mejorar nuestra habilidad para tomar decisiones

Está claro que la toma de decisiones puede llegar a ser un proceso engorroso, pero la verdad es que evitar tomarlas no nos llevará a mejor puerto. Es algo que nos puede llegar a generar mucha ansiedad, ya que, a menudo, las consecuencias de nuestras decisiones son finales o de alto riesgo y nos pueden causar incertidumbre o problemas con otras personas cercanas a nuestro entorno.

A continuación, te damos algunos consejos para hacer de la toma de decisiones un proceso más llevadero:

  • Ten siempre claros tus objetivos.

  • Trata de limitar el tiempo que dedicas a tomar una decisión.

  • Toma decisiones a menudo.

  • No dependas de otras personas para tomar tus decisiones.

  • Aprende de cada decisión que tomes.

Importancia del proceso para la toma de decisiones en tu trabajo

La toma de decisiones en el trabajo es particularmente importante para posibilitar tu desarrollo profesional, sobre todo, si ocupas un puesto como gerente. Las personas encargadas de la dirección de su empresa, ya sea grande o pequeña, se ven continuamente involucradas en los procesos de toma de decisiones. Esto se debe a que es uno de los pilares fundamentales para garantizar el buen funcionamiento de la organización. Poseer habilidades de pensamiento crítico nos permitirá definir los problemas con mayor claridad y nos llevará a tomar decisiones más eficientes para el futuro de la empresa y de sus trabajadores.

Del mismo modo, la toma de decisiones no es algo que involucre solamente a los puestos de alto rango, sino algo que podemos observar en nuestro día a día. El hecho de ser capaces de tomar nuestras propias decisiones se reflejará en nuestro trabajo de manera positiva, ya que demostrará que tenemos iniciativa y que somos capaces de resolver problemas sin tener que acudir a nadie más para que los resuelva por nosotros. Sin embargo, es importante que no nos salgamos de nuestro rol tomando decisiones que no nos incumben y que pueden afectar a los trabajadores o a la empresa de manera negativa.

Enlace relacionado: El pensamiento crítico en el ámbito laboral

Cómo incluir estas habilidades en tu currículum

Saber incluir tus habilidades en tu hoja de vida es importante a la hora de conseguir el puesto al que te postulas. Aparte de las habilidades técnicas, títulos o experiencia laboral, hoy en día las empresas tienden a fijarse también en tus habilidades personales. La habilidad para la toma de decisiones entraría dentro de esta última categoría. Por lo tanto, es importante que lo menciones en tu CV y que lo incluyas en el lugar adecuado para poder marcar una diferencia respecto a los demás candidatos. En este caso, se podría incluir en la introducción cuando hables de tu perfil profesional.

Enlace relacionado: Habilidades personales para el currículum: qué incluir y cómo ponerlas

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