Comenzando un nuevo empleo

Cómo enfrentarse a un ambiente laboral tóxico

May 27, 2021

Al momento de aplicar a un puesto de trabajo sin conocer la empresa a detalle, lo menos que se espera es no encontrarnos con un ambiente de trabajo tóxico. Queremos buenos jefes, compañeros amables e inspiradores, buenos horarios, un salario acorde a nuestras capacidades y, de ser posible, que la oficina se encuentre lo cerca de nuestra casa. Todos estos requerimientos personales son comunes al conjunto de trabajadores.

Técnicas para enfrentarse a un ambiente de trabajo tóxico

En la realidad podemos encontrar muchas situaciones incomodas en nuestro lugar de trabajo, pero hasta cierto punto puede ser nuestra simple percepción o que estemos adaptándonos o que estemos enfrentando un ambiente de trabajo tóxico. A continuación, te presentamos diferentes técnicas para superar un ambiente tóxico en la oficina.

Evalúa la situación

Lo primero que debes hacer es conocer qué tan tóxico es el ambiente donde desempeñas tus funciones diarias y la manera en la que estas circunstancias pueden llegar a afectarte tanto de manera directa como indirecta. No tomes decisiones precipitadas, pues esto puede dar lugar a situaciones indeseadas en las que no nos gustaría vernos envueltos. Considera la situación, evalúa los detalles y trata de encontrar una solución si la hubiera.

En la mayoría de los casos, lamentablemente no podrás hacer nada personalmente para cambiar la dinámica de trabajo que domina en la empresa. Sin embargo, una buena evaluación de la situación puede ponernos en una mejor posición y, sobre todo, a tomar decisiones claras y planificadas antes de poder cometer algún error imprevisto. Puedes hacer evaluaciones de la siguiente manera:

  • Intenta mantener conversaciones con los compañeros de trabajo acerca de la dinámica en la que trabajas.
  • Aprovecha los momentos de descanso o de tomar café, ya que puede tratarse de un momento de intimidad donde puedes charlar sobre temas informales con total normalidad.

Compara tu situación con experiencias parecidas

Muchas veces somos incapaces de ver más allá de nuestros pensamientos u opiniones. Por esta razón, conviene buscar una segunda opinión que nos de mayor una perspectiva sobre la situación que estamos viviendo. Para lograrlo podemos:

  • Buscar opiniones dentro de la industria para comparar ambientes laborales parecidos, pero que al final tienen un resultado distinto.
  • Preguntar a amigos, compañeros de trabajo con los que hayamos colaborado anteriormente o incluso a aquellos jefes con los que hayamos trabajado en anteriores empresas.

Todas estas opiniones nos aportarán una perspectiva más amplia y completa, por lo que nuestro juicio a la hora de comparar nuestra situación laboral será mucho más certero. Cabe decir que, a pesar de poder llegar a ser muy útil, deberemos reunir la confianza suficiente como para descartar estas opiniones en el caso de que no nos sean útiles o no nos aporten una visión proactiva sobre el tema en cuestión.

Mantén la calma

En este tipo de situaciones resulta bastante difícil mantener la calma durante un período prolongado en el tiempo. Como es lógico, un mal ambiente laboral puede llegar a sacarnos de nuestras casillas y esta situación puede llegar a afectar nuestra vida de diferentes maneras. Problemas derivados de un mal ambiente laboral pueden llegar a influir nuestra vida privada, afectar a nuestro rendimiento diario, así como diferentes situaciones indeseadas que deberían estar controladas.

Por ello, es de una vital importancia ser capaces de mantener la calma y deshacerse de la tensión que puede provocarnos el día a día en la oficina. Existen varios métodos para intentar lograr un balance profesional y que las consecuencias derivadas de este lleguen a afectarnos en menor medida. Este tipo de actividades incluyen:

  • La meditación
  • El yoga
  • Ejercicios de respiración
  • Terapias donde seamos capaces de verbalizar nuestras preocupaciones

Todas estas herramientas nos ayudarán a mantener la calma en momentos de estrés y tensión, con lo que nuestra resiliencia aumentará notablemente y seremos capaces de abordar estas situaciones de una manera más productiva que antes.

Muéstrate asertivo

Mientras la situación en tu puesto laboral no parezca que vaya a mejorar en el corto plazo, debemos ser capaces de canalizar nuestras frustraciones y convertirlas en algo productivo. Es normal sentir rabia, frustración e inquietud. Sin embargo, tratar de canalizar todos estos sentimientos en algo positivo nos ayudará a mantener una conducta adecuada antes de que podamos tomar una decisión final sobre nuestro siguiente paso laboral.

En el momento en el que surjan problemas derivados del día a día, tendremos dos opciones.

  1. Luchar efusivamente para que se nos escuche y se acepte lo que promulgamos.
  2. Convertirnos en una persona asertiva que trata de llegar a términos medios dentro del equipo. Esta segunda opción, aunque difícil de lograr en un ambiente desfavorable, resulta la más convincente a la hora de afrontar problemas en la oficina.

Esto no significa que debamos seguir instrucciones sin pensamiento previo. Por el contrario, el convertirnos en una persona asertiva nos proporcionará la distancia necesaria con aquellas personas tóxicas con las que nos conviene mantener la distancia de una manera u otra.

Hazte respetar

Las consecuencias a mediano y largo plazo derivadas de una situación laboral inadecuada pueden suponer agravios a nivel personal que nos afectan más allá de la vida profesional. Cuando estas cosas empiezan a ocurrir y se prolongan en el tiempo, lo sano es ser capaces de cortar con ellas. En el caso de que nuestra postura asertiva adoptada no funcione y la situación continúe de la misma manera, convendría dar un paso al frente y hacerse respetar.

El problema de dejarse pisar no solo los afecta en el momento en el que ocurre la problemática, sino que al mismo tiempo funciona como el efecto bola de nieve. A medida que permitamos más conductas como estas, no tendremos nada que hacer. El equipo habrá notado que, al no reaccionar a sus provocaciones, seguirá intentando hacernos sentir mal y seguirá con la estrategia de crear una profunda frustración en nosotros.

Cómo hacerse respetar

Lo mejor en estos casos es enfrentarnos directamente con el problema. Siempre con educación y buena conducta, pero dejando las cosas bien claras desde un principio. ‘Esto no lo voy a tolerar', es el pensamiento que debemos tener en mente cuando cualquier situación tóxica se nos aproxime y no tengamos más remedio que lidiar con ella de manera fulminante.

Conoce cuál es tu límite

Si logramos desarrollar un mecanismo que nos permita conocer cuál es nuestro límite, tendremos gran parte del trabajo hecho. Desde un primer momento seremos conscientes de dónde está nuestro límite. Tendremos las herramientas para detectar en qué momento debemos armarnos de coraje y decir basta.

Cómo conocer nuestro límite

Esta habilidad, muy probablemente, la trabajaremos lentamente a lo largo del tiempo, a medida que vayamos desarrollando empleos en diferentes ámbitos y tengamos la capacidad de comparar entre ellos. Conocer dónde está nuestro límite puede ser productivo no solo para nosotros, sino para los empleados que trabajan a nuestro alrededor, así como nuestros posibles jefes.

Si ellos conocen de antemano qué situaciones nos impulsarán a decir basta, serán cautos a la hora de intentar pasarnos un problema grande.

Último aviso

En el caso último y extremo de que la situación en el ambiente laboral no cambie o nos demos cuenta de que ese espacio jamás cambiará de forma positiva, lo mejor que podemos hacer es comunicarlo a nuestros jefes. Cuando nuestro día a día se vuelve insoportable y la realidad es que no tenemos mucho que ver con las causas de tal conducta, lo más inteligente sería acordar una cita con nuestros jefes y comunicarles nuestras inquietudes de manera respetuosa pero clara y firme. La forma de abordar la plática sería con las siguientes frases:

  • Esto no es normal
  • O esto cambia o aquí no hay sitio para mí

No hablamos de un ultimátum por así decirlo, pues ciertas situaciones pueden llegar a parecer incluso un poco agresivas, pero dar un último aviso educadamente sería de lo más correcto.

En función de la reacción de los jefes a estas solicitudes sabremos si nuestra empresa se encuentra al tanto del conflicto o, por el contrario, se trata de una situación extraordinaria que acaba de ser detectada y por lo tanto se hará todo lo posible por cambiarla.

Hora de marcharse

En el caso de que percibamos claramente que nuestro ambiente laboral no parece cambiar en lo más mínimo, será hora de marcharse de allí. Si tras nuestra paciencia, proactividad, iniciativa para intentar cambiar los problemas y nuestro esfuerzo diario no logra cambiar un ápice de la situación laboral, lo mejor será marcharse cuanto antes, dado que no nos encontramos en nuestro sitio ideal de trabajo.

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